¿Qué le pasa a Emilio Nsue?

Hace un año, cuando no había un Barça-Madrid todas las semanas, Emilio Nsue era un tío feliz. El Mallorca se salvaba sobrado, él iba ganar un europeo tras su primera temporada en primera y salía en la tele recomendando a los niños que disfrutasen jugando.

Pero Emilio ya no disfruta. Si antes corría la banda ahora sólo la trota y, a veces, estira. Cuando le premian con jugar unos minutos tiene que pasar por el peaje de los murmullos. Imagina a 11.000 personas susurrándote al oído que eres muy malo. Bendito premio. Porque antes sus regates ya lucían torpes, pero se iba. Tampoco sus centros fueron nunca feroces ni estilizados, pero llegaban. Incluso marcó algunos goles arrancando desde la derecha, una posición nueva para él porque siempre había sido delantero aunque admitía no ser un goleador. Con eso y corriendo mucho se ganó el jugarlo todo y el reconocimiento de una grada que veía en él a su jugador franquicia. Un afición que no se identificaba con la desidia del Chori ni quería ilusionarse con De Guzman, por si se iba. En cambio, Emilio, un chico joven, mallorquín y mallorquinista, que se desfonda en cada partido y que da la cara en Bernabéu y el Camp Nou era el ídolo perfecto. La gente le daba cariño y, como en Castellón y en San Sebastián, lo agradecía dejándose la piel en el campo. En el último partido en casa la gente vitoreó el nombre del Chori Castro, insultó a la madre de De Guzman y a Nsue no se le pitó porque, directamente, no jugó. La vida.

Llegó de las vacaciones como campeón de Europa y sabiéndose titular indiscutible con un Laudrup que le dio galones a pesar de su juventud e inexperiencia. Como he dicho, era un tío feliz pero empezó a fallar goles cantados y a no irse de nadie. Las cosas no le salían y nos preguntábamos qué le pasa a Nsue. Han pasado los meses y las preguntas se han convertido en pitos. Decía Míchel que si el Bernabéu pita a Cristiano es porque le quieren y le exigen más. Precisamente de eso se quejaba en una explosiva entrevista concedida a IB3. Porque un futbolista cuando no juega, habla; y eso Emilio lo hace muy bien. Quien fuera emblema del proyecto de cantera de Serra Ferrer se lamenta porque cree que la afición no es justa con él, que le han cerrado la puerta y que otros jugadores nosequé y su representante. Ve que no llega a los JJOO.

Nunca ha sido fácil ser Emilio Nsue. Ni en casa ni en el campo. Primero sufrió la sobreprotección de Manzano, luego la falta de confianza y el tener que irse fuera a madurar y ahora esto. Pero cambiará, porque él dice que siempre se levanta y yo le creo. Remontará aquí o en otro sitio si hace falta, pero él no está en el Mallorca para meter seis goles e irse, dice. Porque nunca ha negado sus fallos pero siempre ha querido mejorar. Porque puede errar pero él no es de los que dejan de intentarlo. Porque ama este club y son demasiados años esperándole como para perder la fe tan pronto. Porque no le saldrán los regates ni los pases ni lo goles pero dame a once Emilios y estaré orgulloso de mi equipo. Llámame raro. No sé qué le pasa a Nsue pero yo voy a tener paciencia. Porque siempre ha enseñado cositas y es uno de los nuestros y a los nuestros no se les pita. O sí, porque el fútbol es muy raro y tiene estas cosas. Pero le espero, porque cuando el número ocho era un tío feliz recibí mucho y a él le queda un montón por dar.

No sé qué le pasa a Emilio Nsue. Quizás las segundas temporadas, como los discos, son las más difíciles. Será eso.

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