La tristeza del Real Madrid

Cristiano Ronaldo está apenado y el Real Madrid se ha destapado como un club eminentemente melancólico, un vestuario poblado por jóvenes almas sufridoras atrapadas en una cárcel de glamour y belleza. Se han pasado los últimos meses invitando al pueblo a copas mientras lidiaban con el poso amargo que en ellos dejaba el cáliz de la victoria. Para algunos como Gago septiembre viene cargado de ilusión y nuevas emociones, pero para otros es el fin de la adolescencia, un se acabó la fiesta lleno de despedidas. Un incomprendido Xabi Alonso llamaba al auxilio con su introspectivo y delicado electropop mientras Lass preparaba su huída al frío checheno, seguramente para pensar y organizar sus ideas. Si en los 80 la crisis y el tatcherismo sacaron a las calles a la deseperanzada juventud inglesa a ritmo de ska y del there’s no future, aquí los mancebos de la cantera merengue emigran a Alemania con vistas a prosperar como ya hicieran nuestros abuelos. Carvalho, en cambio, entendió que ya estaba mayor y prefirió permanecer para marchitarse en la soledad del banquillo. La solemne decadencia del que fue contrasta con la mirada perdida de un Karanka que sabe que no será. No olvidemos a Kaka, esa Gloria Swanson con morriña de sus días de estrella y que vive lejos de la realidad, arropado por su siempre fiel Cacelico. Ahora Cristiano no sonríe porque se siente solo cual Scarlett en Japón; un amigo le ha traicionado y cientos de teorías inundan la red especulando con el quién y por qué habrá sido. Quizás Tom Sawyer ya no tiene a su Hucklberry, es posible que Brutus le haya dado la espalda a César o puede que Ronaldo sea un Winklevoss y no Zuckerberg como creíamos. Quién sabe, a lo mejor simplemente la culpa sea de Yoko Ono. La verdad es que entre la melancolía del pirata y la tristeza de Cristiano hay material para una segunda parte de El club de los poetas muertos. Oh, capitán, mi capitán. La grada a la que Casillas juró amor eterno se divide entre los que le ven símbolo y los que le consideran amenaza. Otros más débiles estallarían despechados o renunciarían a sus amigos de la ciudad condal, envenenando así al otro amor de su vida, la selección. Incluso Ramos enterró su símbolo de jovialidad y alegría y cortó esa sedosa melena al viento en pos de un aire más cauto y compungido, lo que sin duda le otorga una estética más madura pero también le hace parecer menos libre, más acorde a la posición de defensor central.

Otoño se postula como la época ideal para que la plantilla blanca dé largos paseos por Valdebebas y cambie el reggeaton y la bachata por la nostalgia de Iron & Wine. Volverá Anatomía de Grey, las hojas caerán y nos acostumbraremos a despertar cuando aún sea de noche. Mientras, en la casa blanca tendrán tiempo de añorar el viaje a Valencia o las excursiones a Barcelona y San Mamés, de la misma forma que yo echo de menos las vueltas por el barrio compartiendo con los míos chucherías y los primeros cigarrillos. Y es que, Cristiano, verás, a mí septiembre también me pone triste.

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  1. Mateu Soler (you know brother)

    Me mola. Sublime. Eres mi ídol y te quiero. Y lo sabes

  2. Tu azote personal

    Solo me interesan Iron Man y Hulk. Five points.




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