Archivo para febrero, 2013

Fin de exámenes

Estábamos los de siempre malbebiendo vodka barato para tapar el frío cuando Perico se acordó del cura que teníamos en la escuela, que impartía las misas después de la merienda para ahorrar en cuerpo de cristo. Me divertía pensar que ese hombre repartía hostias cuando de él sólo se podían esperar abrazos. Las misas del colegio eran una excusa para sentarme cerca de la chica que me gustaba y dar cuatro palmas, por lo que nunca me molestó demasiado que fueran obligatorias. A algunos sí que les jorobaba, pero porque lo protestaban todo por costumbre. Los mismos que no querían comulgar fueron los que más se quejaron cuando vino un sacerdote nuevo a sustituir al Padre Juan, que se marchó a Kosovo con el ejército y nunca más se supo. Inocente de mí, que me lo imaginaba con sotana y metralleta. Seguir leyendo »