Be my baby

the ronettes be my babyThe Ronettes – Be My Baby

Rebeca y Elisa están poniendo patas arriba la habitación de Victoria, que las ve fisgonear desde el reflejo del espejo del tocador, donde se está probando el nuevo pintalabios rosa terracota que encontró de oferta en el supermercado. Sin perder la concentración, Victoria observa de soslayo cómo Rebeca escoge un viejo LP de la estantería y se dirige al tocadiscos. Odia que toquen sus cosas pero no quiere ser una borde. La aguja empieza a fregar el surco del vinilo y la habitación empieza a vibrar. El inicio de batería más imitado de la historia retumba en sus cabezas. Tres latidos, un golpe seco y un barrido de pandereta al que seguir al fin del mundo. Para cuando arranca la voz de Ronnie Spector, dos pares de piernas aparecen en el espejo, balanceándose con gracilidad de un lado para otro, como si flotaran ingrávidas sobre el edredón verde de la cama de Victoria. No opone resistencia. Sus caderas se desplazan al ritmo que marcan los golpes de tambor, sonriéndose ante sí misma mientras se aplica unos últimos retoques en su blanquecino rostro. Siente que será una gran noche.

The night we met I knew I needed you so
And if I had the chance I’d never let you go
So won’t you say you love me? I’ll make you so proud of me
We’ll make ‘em turn their heads every place we go

the ronettes y phil spectorVictoria se encuentra junto a la barra sorbiendo con fuerza un brebaje de vodka con zumo de naranja. La bebida está tan fría que cree que le va a congelar el cerebro. No distingue si es el alcohol o el muro de sonido de Be my baby, la canción que se ha instalado en su cabeza y que ya no la abandonará hasta pasados unos días, pero sus ideas se confunden con facilidad y su campo de visión se torna cada vez más borroso. Distingue a Rebeca y a Elisa en la pista de baile, riendo con algarabía y acaparando la atención de no pocos chicos. Por un momento desea que se les desencaje la mandíbula, pero enseguida se avergüenza por pensar algo tan horrible de sus amigas y retira la idea de su mente, como si nunca hubiera ocurrido. Victoria ladea la cabeza mientras acaricia con las yemas la seda de su vestido púrpura. Piensa que es un vestido muy bonito, convencida de que por una vez es la mejor vestida de entre todas las mujeres del bar. Oye un piano, unos violines y algo que parece un saxofón, pero no está segura. Todo se mezcla tejiendo una tela de araña ruidosa sobre la que se elevan tres voces femeninas surgidas de sus entrañas, incrustadas en el centro de sus sesos. Los demás no escuchan la misma canción que ella pero no le importa. Cierra los ojos y permite a las notas recorrer su cuerpo, dejándose seducir por una melosa y amarga melodía que la hiere con saña al tiempo que la hace sentir que está más viva que nunca. Decide que esa noche va a bailar hasta que le duelan los pies, aunque solo se moverá al son de Be my baby, que seguirá reproduciéndose de corrido en su mente. Pero antes ordenará otra copa de vodka con zumo de naranja.

I’ll make you happy, baby, just wait and see
For every kiss you give me, I’ll give you three
Oh, since the day I saw you, I have been waiting for you
You know I will adore you ‘til eternity

the-ronettes-1Victoria recorre descalza los últimos 300 metros que la separan de casa. Los zapatos se han agrietado y sabe que no podrá volver a ponerse las medias más caras de su colección. Su madre encolerizará, pero no será nada comparado con lo que le espera cuando le explique que Rebeca y Elisa desaparecieron hace horas con unos chicos del pueblo y que ha vuelto sola a casa. No consigue refrenar sus instintos y una sonrisa maliciosa se le dibuja en la cara. Levanta la vista hacia el cielo y comprueba con decepción que la noche ha perdido su negrura y que está a punto de amanecer. Camina con pasitos muy cortos, saboreando los últimos estertores de su paseo nocturno. Victoria está derrotada, pero no le apetece acostarse todavía. Se sienta en las escaleras del porche de su casa, preparada para acompañar a la oscuridad mientras muere. Piensa en su cama deshecha por los brincos de Rebeca y Elisa, en el espejo del tocador y en una melodía que al oído le susurra…

So won’t you, please?
(Be my, be my baby)
Be my little baby
(My one and only baby)
Say you’ll be my darlin’
(Be my, be my baby)
Be my baby now
(My one and only baby)
Whoa oh oh oh

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