Archivo para junio, 2016

Abril de 1965, recién llegado a Sheffield para presentar el álbum Bring It All Back Home, Bob Dylan sostiene un periódico local que afirma haber encontrado en Donovan su contrapartida británica. “¿Quién es este tal Donovan?”, se pregunta con la soberbia del que se sabe Dios, provocando la risotada de su séquito.

Por aquel entonces, Donovan era un jovencísimo cantante folk que protestaba en términos similares a los de Dylan; se vestía como él y, para más inri, contaban los entendidos que tocaba mejor. Donovan, claro, estaba encantado. Al poeta de Duluth, todo esto, como puede verse en el documental Don’t Look Back (1967), no le hacía ni puñetera gracia, aunque su arrogancia le salvó de mostrar sus celos ante los periodistas británicos. Él era Bob Dylan y sus singles llegaban mucho más alto en los charts.

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Imagen tomada durante la grabación de Don’t Look Back (1967) (vía: revista24cuadros)

La verdad es que Donovan profesaba una admiración devota por el americano; tanta que persiguió a Joan Baez hasta que accedió a preparar un encuentro entre los cantautores. El acercamiento acabó en fiesta y con todos los presentes un poco borrachos. Tras unos instantes de tensión, Donovan se lanzó a suavizar los ánimos tocando  la preciosa To sing to you, que interpretó de manera virtuosa y delicada. Por un breve instante, Donovan se sintió ganador, simplemente feliz por el hecho de demostrar a su ídolo que podía jugar al mismo deporte que él.

Entonces Donovan cometió un error que todavía no se explica: cedió la guitarra a su nuevo amigo y le invitó a acariciar unos acordes. Dylan, competidor voraz y cabronazo decidido, no lo dudó; eligió It’s All Over Now, Baby Blue, que empieza así: “Deberías irte ya, coge lo que necesites, crees que esto va a durar; sea lo que sea que quieras conservar, mejor que te lo lleves ya“.  A medida que avanzaba la canción, Dylan se volvía más Dylan y su sombra creció hasta ocupar toda la habitación. Para cuando acabó, a Donovan se le había puesto cara de poema de Lord Byron. La humillación era total; ya nadie volvería a insinuar que podría ser el Dylan de la Gran Bretaña. El de Minnesota le acababa de dar un nombre: a partir de ese momento, Donovan sería Donovan y Dylan, Dylan.

Durante el resto de la gira, Dylan continuó marcando territorio frente a su rival con actitud de abusón de colegio. En el concierto que cerraba el tour, abarrotando la sala que solo los Beatles podían llenar, cantó,  de aquella manera en la que solo él puede cantar, una versión libre de The Times They’re A-Changing: “he mirado en el armario y adivinad quién estaba ahí; ¡así es, es Donovan!“. Las risas de la platea ahogaron lo que seguía de canción.

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Bob Dylan y Donovan en Newport, julio de 1965 (via: rirocks)

Sea como fuera, durante los años posteriores la relación entre ambos compositores fue buena. Dos meses después de aquel show, Dylan se puso eléctrico y demostró tocar tan bien como Donovan; este, en cambio, conoció el mantra y viró hacia la psicodelia. De hecho, fue Dylan el que presentó los Beatles a Donovan, y este el que descubrió los caminos del Gurú para los de Liverpool. Lo que pasó después es historia del rock and roll.