Archive for the ‘Cine’ Category

Electrick ChildrenRachel es una chica mormona que el día de su decimoquinto cumpleaños encuentra un viejo casete con una grabación amateur de Hanging on the telephone. Su primer contacto con el rock & roll supone una experiencia tan mística como reveladora. Mística porque la Música, en el papel de Espíritu Santo, la deja embarazada, y reveladora porque esta inmaculada concepción le abrirá de par en par las puertas de un mundo nuevo. Seguir leyendo »

interstellarLa idea de Christopher Nolan tratando un tema más grande que la vida hacía que a Interstellar se le intuyera una pátina de gravedad e intensidad casi impugnables, pero parece que lo inmenso de la tarea relajó los nervios del realizador británico, como si por fin se hubiera quitado el palo del culo. Sin sacrificar ni un ápice de su frondosa ambición, en esta epopeya galáctica el director de Memento se muestra más humilde que nunca, acertando al abordar el infinito de una manera íntima y cero artificiosa. Nolan deja a un lado la arquitectura estructural para adentrarse en la aventura más inhóspita, para explorar lo desconocido y dejarse seducir por lo inexplicable. Seguir leyendo »

coherence 2013

OH. DIOS. MI CAZA.

Esa ha sido la reacción mayoritaria entre el público al finalizar la proyección, y motivos hay para ello. El retorcido guión de Coherence (2013) -premiado en Sitges- es lo suficientemente sólido para que la película no se caiga en pedazos, pero son el tono, oscuro como un agujero negro, y, sobre todo, ese ritmo sobrio y creciente los que de verdad te mantienen encerrado en los infinitos universos paralelos que propone la historia. Seguir leyendo »

boyhood ellar coltrane

El Rívoli es un cine pequeño y viejo, mellado por el paso inescrutable de los años. Su desgaste manifiesto no le resta ni un ápice de majestuosidad, sino todo lo contrario; el tiempo le ha otorgado un encanto imbatible respecto al resto de salas de Ciutat. El neón de la marquesina, el ordenador obsoleto y las vestimentas ajadas de los empleados funcionan como cápsula del tiempo, como emplazamiento de una resistencia estoica por conservar el momento en una época frenética en la que lo nuevo nace desfasado. Su condición anacrónica convierte al Rívoli en el lugar ideal para ver Boyhood, una película rodada a lo largo de 12 años que emplea el tiempo y la memoria para hablar a corazón abierto de lo más bello e indescifrable que existe: la vida.

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